El título de esta entrada es extraño, ¿verdad? Pues es el nombre de la obra realizada por el alemán Wolf Vostell en Los Barruecos (Malpartida de Cáceres). Significa "Viaje de (h)Ormigón por la Alta EXtremadura".
Se basa en el coche que utilizó para venir desde Berlín hasta Extremadura en 1976. Lo dejó allí, en una plataforma de hormigón, cubrió la mitad con un bloque y la otra mitad simplemente con la forma del coche. En un primer momento las ruedas eran las reales, pero con el paso de los años se estropearon y por petición del autor, fueron cambiadas por otras de granito.
Esta escultura supone un contraste entre la obra de un hombre y el paso de los años de la Naturaleza, un bello lugar lleno de peñas en las cuales las cigüeñas tienen su hogar. Muchos han criticado su obra, otros la han valorado, pero no ha dejado indiferente a nadie.
Vostell fue un alemán que se casó con una extremeña y descubrió en Los Barruecos, concretamente en un antiguo lavadero de lanas, el lugar perfecto para compartir con el mundo su manera de ver la vida.
Ya sabéis que no me gusta hacer las entradas muy largas, por eso, otro día os contaré más cosas, y si no queréis esperar, os dejo el enlace de la página web del museo.


